Marcos Barrera Bassols

“Ha sido consultor, asesor, independiente nacional e internacional en planeación y estrategias para museos, director de museos del INAH, realizo guiones museográficos de los museos de Chiapas, Tabasco, Tlaxcala, Quintana roo, director general del museo nacional de culturas populares, director del museo de historia natural de la ciudad de México, miembro del consejo asesor, coordinador de la sección proyectos y articulista de la revista Museos de México y el mundo”, director curatorial del museo virtual de la música mexicana.”

Rc.-Don Marco ¿qué lo llevó a estudiar historia…?

Mi interés por la historia –y en particular por la historia popular, la que construye la gente, por las historias de vida de personajes sin nombre, por transmitir y divulgar lo que en los 80 se denomina historia social- se debe al momento en que me toca participar en movimientos sociales en la ciudad de México a principios de los años 80 y en la creación de la carrera de Historia en le Escuela Nacional de Antropología e Historia. Pero debo decir que mi interés por la naturaleza y por el rescate de los conocimientos ancestrales sobre la naturaleza me fue inculcada por mi madre Isabel Bassols, mi padre Alfredo Barrera y mi tío predilecto, Guillermo Bonfil Batalla, así como por la educación que tuve la suerte de tener en la escuela primaria Manuel Bartolomé Cossío que fundó un maravilloso anarquista, refugiado español.

Rc.- ¿Cómo inició su romance con la museografía…?

Por la vida, por accidente y por pasión. Mi padre fue director del Museo de Historia Natural con quien yo acudía de niño cada fin de semana a ayudar en lo que fuera como limpiar los dioramas; a ir a las prácticas de campo que se organizaban en los cursos de verano, etc.; antes mi abuelo Alfredo Barrera había estado involucrado en la formación de museos en Yucatán y en el rescate del patrimonio cultural maya. Guillermo Bonfil fundó después de haber sido director del INAH, el Museo de Culturas Populares. Los museos, como se comprenderá, eran parte de mi entorno familiar. Mientras yo trabajaba en 1980 de mesero en un restaurante en Coyoacán para ayudarme en mis estudios profesionales, Cristina Payán –quien me había enseñado a leer- acudió al mismo y al verme me invitó a colaborar con ella y crear el área de servicios educativos del entonces nuevo Museo Nacional de Arte.

Rc.-En México existen museos desde hace 210 años, ¿cuándo creó usted la “asociación mexicana de profesionales de museos”..?

La AMProM surge por iniciativa de un grupo plural de colegas que nos dimos a la tarea de crear un organismo que ayudara a fortalecer el sentido gremial de quienes nos dedicamos profesionalmente a trabajar por y para los museos. Entre ellos destacan Graciela de la Torre, actual directora del MUAC, Miguel Fernández Félix, director actual del Munal y Dolores Béistegui, entonces directora del Museo de San Ildefonso, entre otros; decidimos invitar a nuestros colegas a fundar dicha asociación y durante un par de años la fuimos construyendo hasta que en el 2003 logramos verla nacer.

Rc.-¿Qué ha intentado transmitir a sus alumnos en sus cátedras en la UNAM, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y en la Nacional de Pintura, Escritura y Grabado, La Esmeralda…?

La importancia de nuestro patrimonio cultural y natural, herencia fundamental para que las generaciones futuras puedan llegar a vivir dignamente en un país justo, democrático y en paz y para que se reconozca el valor de nuestra diversidad biológica y cultural.

Rc.- En pocos meses tendremos aquí los primeros 2 museos de Piedras Negras., ¿Cómo educar a la niñez al mundo de los museos..?

Como lo están haciendo, creando museos que permitan valorar su patrimonio para conservarlo y transmitirlo a las nuevas generaciones.

Rc.-Para usted ¿Cuál es el mejor museo de México…?

No sabría la respuesta pues no creo que haya una sola respuesta. Hay museos comunitarios que juegan un papel fundamental en las comunidades indígenas y campesinas en estados como Oaxaca y Chiapas, entre otros, que para mi son tan importantes como el Museo Nacional de Antropología. Hay otros que destacan por su diseño –el de Antropología de Xalapa me parece el más bello- y otros por sus servicios educativos y otros más por su labor de resguardo de un patrimonio específico o por su labor de divulgación.

Rc.- A la fecha ¿cuántos guiones museográficos ha realizado maestro?, ¿Qué satisfacción es verlos realizados..?

No los he contado, pero son muchos y efectivamente me ha dado mucha satisfacción verlos realizados

Rc.- Usted ha participado en coloquios, seminarios, talleres, conferencias, simposios etc.., en varios países…, ¿Cómo califican ellos el trabajo de México y sus museos..?

A pesar de que la actividad institucional en el campo de la cultura se encuentra en momentos difíciles, México y el trabajo de sus profesionales de museos sigue siendo destacada a nivel mundial. Se nos respeta, se nos invita, se nos consulta y seguimos creando espacios paradigmáticos.

Rc.- ¿Qué responsabilidad le dio ser el director del MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE LA CIUDAD DE MEXICO..?

Ser servidor público para mí implica una gran responsabilidad social, ética y cultural y afortunadamente he podido estar inmerso en procesos de profesionalización importantes para el mundo de los museos en México. Ese museo, que fundara mi padre junto con un equipo maravilloso en el destacaron el biólogo Dionisio Peláez, el arquitecto Leónides Guadarrama  entre otros, fue abandonado y mi mayor contribución fue sacarlo del marasmo burocrático, jurídico y administrativo y pensar en un mejor futuro para él, desarrollando una Plan Maestro que ahora, gracias a la gestión del poeta Eduardo Vázquez está siendo llevado a cabo y desarrollado con una gran visión.

RC.-¿Cada ciudad debe tener su museo..?

Claro que sí, y no uno, muchos que puedan abarcar la vida cultural de la sociedad que la habita y el reconocimiento a sus paisajes naturales y culturales.

Rc.-Maestro Marco, ¿Cómo participa en la creación del Instituto de Cultura de la ciudad de México..?

Me toca formar parte de distintos grupos que van diseñando su creación con la formación del primer gobierno democrático en la ciudad de Cuauhtémoc Cárdenas. Me toca colaborar con Paco Ignacio Taibo II, con Leonel Durán, con Marco Buenrostro y finalmente con Alejandro Aura. Posteriormente participo en un grupo que elabora la propuesta de Ley de Cultura para la ciudad, misma que con algunos cambios fue aprobada por la Asamblea Legislativa.

Rc.-Háblenos del libro “La quinta casa de correos”…?

Fue un libro que se editó a partir de haber diseñado lo que sería el Museo de Correos en el Palacio de Correos, en la ciudad de México, proyecto que por desgracia nunca se llevó a cabo y que sigue haciendo falta en nuestro país.

Rc.-¿Cómo fue la odisea de traer el esqueleto de la ballena de Isla  Arena, a la ciudad de México..?

Es una historia y larga que se debe a una invitación de Gabriel Orozco, artista entrañable y con quien he tenido oportunidad no sólo de compartir amistad, sino algunos viajes de exploración que han culminado en distintas obras de su autoría. Yo he fungido, como el caso de la ballena que fuimos a buscar a Isla Arena en Baja California Sur. El objetivo era crear una obra pública que finalmente yace flotando en la Biblioteca Vasconcelos en la ciudad de México.

Rc.-Con su participación crearon “MATRIX MOVIL”, y la exhibieron en el “MoMA” de Nueva York., ¿Qué resultados lograron..?

Bueno, llevar esa obra a Nueva York fue una nueva aventrura; que yo sepa es el único esqueleto de ballena que ha viajado en jet hasta allá para ser exhibido como parte de la exposición retrospectiva de Gabriel Orozco en el MOMA de noviembre de 2009 a febrero de 2010.

Rc.- ¿Sería complicado conseguir un esqueleto así para Coahuila..?

Claro que no. Lo único que hay que saber es que forma parte de nuestro patrimonio natural y que está protegido por lo que hay leyes que lo regulan (Semarnat, Profepa, CNAP). Si existe un proyecto cultural que pudiera ser la base de una gestión para el rescate de un esqueleto de esta naturaleza, creo que sería factible obtenerlo.

Rc.-Para usted maestro, ¿qué es un museo..?

Es un espacio donde los objetos –especímenes, sonidos, imágenes, etc.- nos pueden ayudar a entender las relaciones ocultas que las determinan. En ese sentido, es un lugar donde ese patrimonio encuentra su lugar, para preservarlo y transmitirlo, para gozar y sorprenderse y por lo tanto para provocar. Pero también es un espacio para tejer socialmente, para crear tejido social, algo fundamental en la crisis que vivimos.

Rc.-¿Por qué su propuesta fue la que ganó el concurso para la renovación del Museo Nacional de la Revolución…?

Nuestra propuesta fue seleccionada entre 5 más, por ser la única que atendía no solamente las necesidades de exhibición, sino de servicios internos y al público del museo.

Rc.-¿Qué significa para usted ser el presidente fundador de la Asociación Mexicana de Profesionales de Museos..?

Es un orgullo que llevo siempre conmigo.

Rc.-Maestro, ¿qué debemos hacer con nuestro “abandonado“ hotel del ferrocarril, fiel testigo del primer auge industrial de nuestro PIEDRAS NEGRAS…?

Rescatarlo, restaurarlo y darle un sentido social que pueda ayudar a valorar su paisaje, que provoque encuentros entre la gente para repensar su pasado y su relación con la naturaleza.

RC.-Siempre he pensado que el Instituto Nacional de Antropología e Historia debería tener presencia en las fronteras. ¿Qué piensa usted..?

Estoy totalmente de acuerdo. El INAH, desgraciadamente, está más dedicado a la conservación del patrimonio –lo cual en sí es fundamental, pero no suficiente- y ha dejado de lado aspectos importantes como entender que en nuestras fronteras por razones obvias hay que fortalecer identidades, entender los intercambios culturales que se dan, etc.

Rc.-¿Cómo imaginaría usted un museo de los inmigrantes..?

Como un espacio contemporáneo en donde las historias tengan una explicación, donde el arte ayude a entender esas realidades, donde se pudiera comprender los cruces culturales que se llevan a cabo por el desplazamiento de nuestros compatriotas y también de sus avatares

Rc.-Maestro Marco, ¿cuales son sus proyectos actuales..?

Acabamos de inaugurar la ampliación y renovación museográfica del Museo Nacional de la Revolución el sábado pasado, el 20 de noviembre, bajo la plaza del Monumento a la Revolución en la ciudad de México y estamos terminando el Museo del Tequila y el Mezcal (y del mariachi y de la Plaza Garibaldi).

Rc.-Aquí se fabricaron los primeros cañones para la revolución. ¿Existirá por ahí alguno de ellos…?

Claro que existen algunos de ellos. No sé si el Museo Nacional de Historia cuente con uno: habría que preguntárselo a Salvador Rueda Smithers, su director.

Rc.-Lo invitaremos a la inauguración de nuestros museos, ¿vendrá..?

Claro que sí, con mucho gusto.

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Publicado el junio 2, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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