Gina Rodriguez

Realizó estudios de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y se ha especializado en la historia de la fotografía y la cultura mexicana, a través de la gestión de archivos y colecciones fotográficas y la investigación iconográfica. Ha realizado la curaduría de numerosas exposiciones, presentadas en México y en el extranjero. Es autora del libro Niños Trabajadores Mexicanos (UNICEF-INAH, 1994) y de un centenar de artículos y ensayos. Desde el 2006 trabaja en el Centro de la Imagen-CENART.

RC.- GINA, EN QUE MOMENTO SE INICIA EN SUS INVESTIGACIONES DE LA FOTOGRAFIA Y DE LA CULTURA MEXICANA?

Al tiempo que estudiaba la licenciatura en Sociología, a principios de la década de 1980, tuve la suerte de trabajar con la Antropóloga Gobi Stromberg, quien entonces realizaba una series de entrevistas con pintores de amate de la región nahua de Guerrero. Ella había participado en la investigación y curaduría de El Universo del Amate, una de las dos exposiciones que inauguraron el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP) en 1982. Trabajar con Gobi Stromberg me puso en contacto con los propios creadores; acudíamos a entrevistarlos a sus pueblos, conocíamos a sus familias y eso me dio otra perspectiva de cómo entender a la cultura mexicana, que a decir verdad, no tenía en la universidad. El MNCP fue una creación de Guillermo Bonfil Batalla, un brillante antropólogo y etnólogo mexicano, de reconocimiento internacional, que redimensionó el campo de estudio de esas ciencias y entre oros, fue autor de un libro que también me influyó mucho por aquellos años, El México Profundo, una civilización negada (1987), que básicamente habla de las raíces milenarias de nuestra cultura y cómo están presentes en nuestras entorno y en muchas de nuestras expresiones. Guillermo Bonfil fue el primer director del Museo y ello posibilitó que las exposiciones que presentábamos mostraran proyectos diferentes, novedosos, con museografías distintas, acordes con los temas y mucho más lúdicas, que permitían a los visitantes interactuar durante sus visitas o que los enganchaban para que fueran más de una vez; recuerdo a un niño, como de doce años, que me decía que había visitado una de nuestras exposiciones más de 20 veces. Cuando entré a trabajar al Museo, formé parte del equipo de investigación y la fotografía como documento y elemento museográfico fue fundamental en las exposiciones que hicimos como El País de las Tandas, un homenaje al teatro de revista en México y sus personajes en los años de 1920 y 1930, cuando sus programas eran verdaderos periódicos escénicos; Ver para Creer, que trataba sobre la historia del circo, pero con el particular sabor del circo mexicano y Puros Cuentos, una delirante recreación de la historia de la historieta, sus personajes, temas y autores.

RC.-CUANTAS COLECCIONES FOTOGRAFICAS EXISTIRAN EN MEXICO?

Colecciones como tales, no lo sé; pero yo esperaría que fueras muchísimas. La cuestión sería que las que haya y las que se formen, se conozcan y se pongan a disposición de quienes estén interesados en utilizar a la fotografía como fuente documental. Para ello deberíamos de hablar de fototecas, archivos fotográficos consolidados para la conservación y para la divulgación de las colecciones fotográficas que albergan. Afortunadamente hay muchas y cada vez hay más, el mapa de México se va cubriendo con fototecas de distintos tipos y dimensiones, algunas privadas y otras de instituciones universitarias o gubernamentales.

RC.-CUANDO EMPEZO CON LA CURADURIA DE EXPOSICIONES?

Siendo parte del equipo de investigación del Museo Nacional de Culturas Populares, la curaduría de exposiciones fue una práctica que se fue dando paulatinamente en los propios proyectos que desarrollamos durante los ocho años que trabajé en el museo. En esos años también realicé algunas curadurías de la obra de amigos artistas que me invitaban a hacerlo, ya fuera para sus proyectos escolares o sus primeras exhibiciones.

RC.-COMO HA PARTICIPADO CON LA FOTOTECA NACIONAL DEL INAH?

Desde los tiempos del Museo Nacional de Culturas Populares, la Fototeca Nacional del INAH, en Pachuca, Hgo., era un lugar maravilloso para descubrir imágenes de nuestro pasado. Ahí empezó mi fascinación hacia la fotografía histórica y desde entonces quise trabajar ahí, pues la Fototeca Nacional del INAH es una de las principales del mundo, no sólo por su dimensión sino por la importancia de sus colecciones y fondos. Cuando en 1993 tuve la oportunidad de hacerlo, empecé coordinando la catalogación de fondos como el de Arqueología, que contiene en buena parte la historia de esta disciplina en México a partir del registro de los distintos hallazgos de los sitios arqueológicos en nuestro país; el de Monumentos Históricos que es un registro de nuestra amplia arquitectura virreinal y el de Semo, conocido como “el fotógrafo de las estrellas” que por su refinado estilo logró convocar a numerosas personalidades como Salvador Novo, León Felipe, Tin Tán, Tongolele y Ninón Sevilla, entre muchos otros personajes que acudieron a su estudio. Ucraniano de origen, Senya [Simón] Flechine, que era su nombre, llegó a México huyendo de la Segunda Guerra Mundial pues además de ser judío, él y su esposa eran anarquistas. Ya retirado, en la década de 1960, al darse cuenta de que en México carecíamos de una fototeca, donó su archivo “al pueblo de México”, esperando que otros fotógrafos siguieran su ejemplo. Después realicé una investigación para conformar un índice de fotógrafos del siglo XIX y principios del siglo XX a partir de las distintas colecciones y fondos de la Fototeca Nacional, llegando a identificar a cerca de mil autores. Posteriormente, obtuve una beca Rockefeller para desarrollar una investigación, sobre la serie de vistas estereoscópicas que realizara Benjamin W. Kilburn al inaugurarse la línea del ferrocarril de Veracruz a la Ciudad de México en 1872. Finalmente, durante la administración de Sergio Raúl Arroyo como director del Sistema Nacional de Fototecas (SINAFO), terminé de asesora de la dirección, que es la cabeza de la propia Fototeca Nacional del INAH.

RC.-QUE IMPORTANCIA TIENE EL ARCHIVO FOTOGRAFICO DE BORIS SWAN EL CUAL USTED ORGANIZO?

Boris de Swan es un fotógrafo que trabaja para distintos proyectos editoriales ligados a la ecología y la cultura mexicana, particularmente a la arqueología. Cuando organicé su archivo, conformado por dispositivas de 35 mm, Boris recién empezaba a perfilar su trabajo. Para mí era la primera vez que trabajaba en un archivo de esas características, diapositivas contemporáneas a color, y la organización que le propuse fue a partir de series que abarcaran la totalidad de sus temas y que fueran mostrando su aproximación al sujeto fotográfico. Esa propuesta la he ido puliendo como metodología de organización de archivos fotográficos, no sólo ayuda a un mejor control de los materiales, sino que como fotógrafo te posibilita hacer una lectura más fluida de tus materiales y como investigador, te permite comprender la mirada del autor con el que estás trabajando.

RC.-CUAL ES LA INTEGRIDAD DE LAS COLECCIONES FOTOGRAFICAS?

La fotografía es un documento frágil, sensible a los cambios del ambiente y del tiempo, que altera su composición química y física; por esa fragilidad inherente es maravilloso poder contar con imágenes fotográficas que procedan de épocas pasadas. Si estas imágenes que han podido salvar el tiempo y las condiciones ambientales adversas, pertenecen a alguna colección familiar o institucional, o fueron producto de algún propósito editorial, o de registro, deberíamos de conservarlas de esa manera y como tal tratar de “leer” su conjunto y sus relaciones para un mejor entendimiento de la información que latentemente contienen. De todo ello deriva el concepto de “integridad de las colecciones”.

RC.-COMO DEBEN ENTENDER “LOS DEMAS” QUE LA FOTOGRAFIA ES UNA FUENTE DOCUMENTAL?

Primeramente conservando en buen estado a las fotografías para no perderlas como objetos y especialmente no perdiendo la información que de ellas se deriva: qué personas, inmuebles o objetos aparecen y cuándo fueron fotografiadas, en dónde están, qué ocurría, y quiénes y por qué fueron tomadas esas fotos. Nada hay más falso que decir que “una imagen vale más que mil palabras”. Sin información visual y sin datos, de muy poco sirven las fotos como fuentes documentales.

RC.-COMO LOGRO LA BECA DE LA FUNDACION ROCKEFELLER?

En un viaje a Nuevo México, visité Santa Fe, ciudad célebre por sus numerosas galerías fotográficas. Visité la fototeca del Museum of New Mexico, pues ellos albergan la colección de negativos de Edward S. Curtis, el célebre fotógrafo que hiciera un impresionante registro de los indígenas de los Estados Unidos, a principios del siglo XIX y quería conocer los negativos originales. Además de ver las placas y algunos originales de Curtis, conocí a Arthur L. Olivas y Richard Rudisill, ambos conservadores de la fototeca, pero con Rudisill pude fincar una respetuosa amistad ya que él es un importante historiador de la fotografía, cuyo libro Mirror Image: The Influence of the Daguerreotype on American Society ha sido una fuente de inspiración para muchos. Generoso, abierto al diálogo, Rudisilla y yo intercambiamos información que ayudó a identificar sus colecciones fotográficas mexicanas y por ellos nos hicimos buenos amigos. Cuando le pedí consejo para aplicar a la Beca Rockefeller, me sugirió que trabajáramos en la identificación de la serie mexicana de vistas estereoscópicas de Benjamin W. Kilburn, porque se desconocía la totalidad de las imágenes que la conformaban, un total de 162 vistas, que permanecieron en el catálogo de Kilburn a lo largo de más de 30 años. Ese fue el proyecto que presenté y con el que obtuve el apoyo.

RC.-QUE PRETENDE SU LIBRO: “NIÑOS TRABAJADORES MEXICANOS”., QUE HIZO CON UNICEF?

A partir de seleccionar distintas fotografías de mediados del siglo XIX y principios del siglo XX, que tenían como tema el trabajo infantil y que muchas de esas fotografías mostraban las distintas tareas realizadas por niños y niñas como aspectos “pintorescos” de nuestra sociedad, quise llamar la atención sobre la permisibilidad que tenemos hacia el tema. Pareciera que si el trabajo infantil es desarrollado por niños y niñas indígenas o pobres, está bien, aún si las tareas implican poner en riesgo su integridad. El trabajo en el campo, las tareas del hogar, la venta en las calles y aún la prostitución se convierten en acciones invisibles que ocurren porque no las queremos ver. UNICEF aceptó  mi propuesta porque aquel año de 1996, era el primer año que ellos llamaban la atención sobre el tema.

RC.-COMO NACE EL PROYECTO DEL LIBRO SOBRE LA CUENCA DEL RIO MAGDALENA DE LA CIUDAD DE MEXICO?

El proyecto del libro se generó en el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), de la UNAM, bajo la dirección del Dr. Manuel Perló y con la visión editorial de Lorena Hernández; el Río Magdalena es el único río vivo que queda en la Ciudad de México de los muchos que tuvo y ahora corren entubados y son grandes avenidas. Conocer al Río Magdalena desde sus aspectos geológicos, ecológicos, históricos y culturales es un acercamiento distinto para un mejor conocimiento y conservación. Yo colaboré en la investigación iconográfica haciendo de la imagen una parte constitutiva del proceso de investigación y contenidos, y no meramente como un elemento de ilustración. El libro no se ha editado, pero esperamos que muy pronto pueda publicarse.

RC.- QUE SE LOGRO CON LA COORDINACION DE LA  “ANTOLOGIA DE LA MUSICA MEXICANA”?

Esa coordinación la realicé por encargo directo de Guillermo Bonfil Batalla, que para ese entonces ya había dejado la dirección del Museo Nacional de Culturas Populares, para pasar a encabezar la Dirección General de Culturas Populares (DGCP), que inicialmente era parte de la Secretaría de Educación Pública, pero que con el recién constituido Consejo Nacional para la Cultura y las Artes pasó a ser parte de su organigrama. El proyecto consistía en grabar 2000 horas de música mexicana en sus distintos géneros y quien hizo la investigación para los contenidos y buena parte de la selección fue Eblen Macari, talentoso músico y compositor, precursor de la llamada “world music” en nuestro país. Además de la coordinación del proyecto, yo realicé la investigación del apartado de música infantil y de rock. Una copia de esas cintas se fue al Memorial da America Latina de Sao Paulo, en Brasil y la otra se quedó en la Dirección General de Culturas Populares; desconozco qué pasó con la copia que se quedó en México, pues hasta donde se, no está en el Centro de Información y Documentación Alberto Beltrán de la DGCP.

RC.-CUAL FUE SU PARTICIPACION EN LA PELICULA: “EL COMETA”?

Realizar una selección de fotografías que apoyaran a la redacción del guión y especialmente a la dirección de arte de esa película que estaba ambientada en el contexto del inicio de la Revolución Mexicana.

RC.-QUE EXPERIENCIA FUE SER LA ASISTENTE DE INVESTIGACION DE LA ANTROPOLOGA GOBI STROMBERG?

Como ya lo mencioné, fue una experiencia trascendente en mi vida, ya que gracias a haber trabajado con ella pude realizar mis primeras investigaciones en el campo de la cultura y contactar con el Museo Nacional de Culturas Populares; además de que ella es una mujer generosa, sencilla de quien personalmente aprendí mucho. Con el tiempo, todo ello orientó mi profesión hacia el campo del estudio de la fotografía y su divulgación en exposiciones.

RC.-QUE CURADURIAS REALIZÓ EL MUSEO NACIONAL DE CULTURAS POPULARES?

Más que curadurías, mi trabajo en el Museo Nacional de Culturas Populares se dio en el equipo de investigación y la documentación de los materiales y objetos para las exposiciones; eso me posibilitaba “opinar” en los planteamientos curatoriales de las exposiciones que hicimos y que ya mencioné anteriormente, más otras muy divertidas como El Plástico Tañer, que fue una exposición fotográfica con motivo de los festejos de la XIII Copa Mundial de Futbol que se celebró en la Ciudad de México en 1986 y que también incluía un concierto de guitarra y “trompiporras”, como entonces se denominaron aquí a las vuvucelas, a cargo de Eblen Macari.

RC.-QUE PASARIA SI PIEDRAS NEGRAS TUVIERA UNA FOTOTECA?

Sería genial. Las fototecas requieren de instalaciones y trabajo especializado, pero sus aportes a la construcción y divulgación de la memoria de una región, o de un aspecto de nuestra historia bien valen el esfuerzo y los recursos que demandan. La fotografía se ha producido y se produce en una escala fuera de toda posibilidad de que una sola institución lo resguarde todo, así que deberíamos de contar con muchas fototecas. Pesemos tan sólo en los estudios locales, en esos estudios a donde uno acudía a tomarse las fotos de los eventos importantes de nuestras vidas, las boda, los bautizos, los cumpleaños, las comuniones, etc. Todas esas fotos, que hablan de una historia compartida y cultural, podrían ser rescatadas, organizadas, identificadas, catalogadas para ponerlas a disposición de múltiples usuarios. Los recursos tecnológicos con que ahora contamos lo hacen posible.

RC.-HABLEME DE SU PONENCIA: “POSTALES DE LOS 60”?

La fotografía implica muchos formatos y formas de reproducción y circulación, uno que ha llamado mi atención es el de las tarjetas postales y particularmente aquellas que no son de autor, ni tampoco reliquias históricas, sino aquellas que se imprimieron por miles y que son consideradas unas baratijas para los coleccionistas. Cuando fui responsable de la Fototeca de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, estaba en un medio altamente especializado sobre la arquitectura mexicana, su historia, su conocimiento, su entendimiento y afortunadamente establecí distintas relaciones con distintos arquitectos, particularmente con Enrique Ayala Alonso, un importante estudioso de la casa mexicana. El Dr. Ayala Alonso es profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco y colaboramos en distintos proyectos de divulgación de la arquitectura a partir de la fotografía. Él, que es un gran coleccionista de toda clase de documentos relativos a la arquitectura, cuenta con una significativa colección de postales y me animó a presentar una ponencia en un coloquio que se celebró en su universidad y que tenía el tema de cómo la arquitectura puede hacerse de nuevas fuentes para su investigación. Elegí exponer a las postales de la década de 1960 por que éstas dan una clara muestra de esa extraña modernidad que caracterizó al periodo, con sus colores estrambóticos y las escenas y personajes que en ellas aparecen aportan información muy interesante para quien la sepa interpretar.

RC.-GINA, CON EL MUSEO DE GEOLOGIA DE LA UNAM PARTICIPASTE EN LA EXPOSICION FOTOGRAFICA DE TOM MUSSELMAN: “LOS DINOSAURIOS DE COAHUILA” , QUE TAN IMPORTANTE ES ESTO PARA NOSOTROS LOS COAHUILENSES?

Para esa exposición sí realicé la curaduría y museografía y fue una experiencia muy singular, pues lo que iba a ser una muestra temporal en el calendario del museo, se convirtió en una gran muestra que inauguró el rector de la UNAM y el propio gobernador de Coahuila en abril del 2002, lo que obligó a que se pintarán e iluminaran el museo, además de limpiar los huesos del mamuth que está en exhibición y que se encontraba un tanto polvoso. Independientemente de haber sido una gran exhibición por sus alcances y la presencia de los personajes que convocó, para mí, que crecí imaginando a los dinosaurios a partir de unos hermosos libros que tenía cuando niña, desconocía que en Coahuila existiera ese importante yacimiento de restos de la era de los dinosaurios y creo que mucha gente lo sigue desconociendo. Por otra parte, la exposición mostraba lo que las tareas de investigación científica pueden impactar en una zona y su población, cuando éstas son llevabas a cabo en el marco de un proyecto coherente e integral que repercute en presencia de museos, mejoras en las escuelas y promoción del intercambio cultural y de turismo. Además, esta exposición incluía una bella muestra de fotografías de Tom Musselman, geólogo de formación y talentoso fotógrafo, que son de lo mejor que yo haya visto en el campo de la fotografía de tema científico: sus imágenes evocan a los mismos dinosaurios caminando en esos parajes coahuilenses.

RC.-QUE SIGNIFICA PARA USTED SER ACTUALMENTE LA RESPONSABLE DEL ACERVO FOTOGRAFICO DEL CENTRO DE LA IMAGEN?

A partir de este año ya no me hago cargo del acervo fotográfico del Centro de la Imagen, realizo tareas de investigación y curaduría, pero el sólo hecho de trabajar en el CI me demanda enfocarme en una historia contemporánea de la fotografía de autor, así como en las corrientes actuales y sus autores, no sólo a nivel nacional, sino particularmente a nivel latinoamericano. Esto por supuesto abre mi horizonte de estudio y cotidianamente me presenta nuevos retos.

RC.-AQUÍ EN PIEDRAS NEGRAS, RESCATAMOS MAS DE 300 FOTOGRAFIAS, QUE IMPORTANCIA TIENE?

Marca un buen inicio y habría que completar las siguientes etapas, asegurar y preservar el rescate de esas imágenes con acciones de conservación y especialmente de divulgación, que le permitan a quienes las donaron darse cuentas de sus aportes y que sólo colectivamente lograremos hacer una historia propia, horizontal, en la cual todos seamos actores.

RC.-QUE ES PARA USTED UNA FOTOGRAFIA ANTIGUA?

Son enigmáticos documentos, retos que me invitan a descifrarlas y cuando esto es posible, son fascinantes ventanas al pasado.

RC.-A LA FECHA CUANTAS CURADURIAS HA REALIZADO?

Quizás unas treinta curadurías de distintas exhibiciones, no sólo fotográficas, sino de escultura, pintura, grabado y objetos.

RC.-PORQUE SON IMPORTANTES LAS POSTALES DE PRINCIPIO DEL SIGLO XX?, QUE DESCUBREN.

Las tarjetas postales fueron las primeras redes sociales de comunicación, como hoy lo son el Faceboock, o el Twitter; nos revelan aspectos de las formas de pensar de una sociedad, gracias a los textos que generalmente se encuentran escritos en ellas, o bien tan sólo por sus imágenes. Al darles seguimiento a las tarjetas postales como series, nos posibilitan también el entendimiento de gustos, aficiones y pasiones de una sociedad que de otra manera sería difícil entender de una manera más cotidiana.

RC.-COMO NACIO SU CONFERENCIA-CHARLA: “DE MUSAS, HEROES Y UNO QUE OTRO DEMONIO: IMAGINARIOS Y DOCUMENTACION EN LAS TARJETAS POSTALES DE LA REVOLUCION”?

La conferencia de las postales de la Revolución me la pidió desde el año pasado Juan Carlos Valdez, el actual director del Sistema Nacional de Fototecas del INAH. Me pidió que diera una charla para la Escuela de Artes de Pachuca, como parte de su programa “Jueves Fotográficos”, programa que la Escuela de Artes lleva con la Fototeca Nacional del INAH, y me pidió que fuera con tema revolucionario, pues mi charla estaría programada para el mes de septiembre. Yo le di varias vueltas al tema, pues saber que era para una audiencia básicamente juvenil y sobre la Revolución, me ponía un atractivo reto para que ni ellos, ni yo resultáramos aburridos. Primero pensé que podía hacerla sobre la participación de los indígenas, particularmente los yaquis y los tarahumaras en la Revolución, pero no tuve tiempo de preparar el tema que siempre me ha dado vueltas en la cabeza (algún día tendré que hacerlo), y luego pensé en hacer algo a partir de la enorme cantidad de fotos de muertos que hay, pero en vista de los que ahora tenemos, pues como que para qué… Así que terminé con un tema que revisaba a las postales como primera gran red social y su pertinencia de ser utilizadas como documentos, sin olvidar su carácter comercial y de divertimento y cómo, según el contexto, una caricatura o burla puede ser también un arma política. Por si fuera poco, al redactar y armar la ponencia, recordé una de las historias de la Revolución de mi familia, por parte de mi papá. La historia dice que mi bisabuelo, que se tomaba unos pulques a la salud de Madero tras su asesinato, estuvo a punto de ser fusilado por las huestes de Huerta, sin embargo, le fue perdonada la vida si se sumaba al ejército. Junto con mi bisabuela, mi abuela que entonces era una niña y un tío que entonces era un bebé que apenas caminaba, tuvieron que irse con el ejército por casi un año. Mi tío Toño se quemó su piernita en una hoguera, pero todos sobrevivieron, particularmente mi abuela, si no yo no estaría aquí para contarlo. Esto también me permite preguntarle a quienes me escuchan, cuáles son sus historias, si saben de ellas, si las desconocen, pues quizás les pase como a mí, que gracias a Huerta que por poco hace que yo no existiera, pude ser invitada a Piedras Negras, Coahuila a hablar del siempre fascinante mundo de las “fotocosas”, como me gusta decirle a mi área de estudio.

RC.- PORQUE ACEPTO NUESTRA INVITACION DE TRAER SU CONFERENCIA Y SU  GRAN EXPERIENCIA A PIEDRAS NEGRAS, AL CENTRO CULTURAL MULTIMEDIA?

Además de ser un gran honor, una parte fundamental de mi profesión es que ya sea por una charla, o una exposición, me da la posibilidad de interlocución con distintos públicos. Admiro a la gente del norte por su sinceridad y capacidad de trabajo y poder intercambiar opiniones con Uds. será para mí una experiencia muy enriquecedora.

RC.-QUE BUSCA GINA EN LAS FOTOGRAFIAS?

Sus historias; qué dicen, que no dicen. Para mí es fascinante mirar alguna fotografía y empezar a encontrarle significados. Saber “leer”” una imagen no es una cosa fácil, pero me encanta meterme en ese tipo de enredos.

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Publicado el junio 20, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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